martes 13 de septiembre de 2011

El faro que atrae 'guiris' a Glòries - Edificios en venta

Edificios en venta : Noticias generales : La plaza no es gran cosa. En realidad, no es ni una plaza. Una acera ancha, en uno de los extremos de la plaza de las Glòries, con tres islas con cinco árboles en total, seis farolas que la iluminan bastante bien, cuatro bancos para sentarse, una papelera y unas vallas metálicas que alejan a los intrusos del futuro Disseny Hub. Por el día, es un ir y venir de transeúntes entre la boca del metro y esta parte de la Diagonal, sobre todo hacia el centro comercial. De noche, se registra desde algún tiempo una inusual actividad de turistas, alzando la vista y haciéndose fotos. Pero solo de noche, apenas de día.

No queda precisamente en la ruta turística habitual, pero sus luces parecen ejercer de faro urbano con una atracción irresistible para turistas. Estos caminan, por ejemplo, por la parte más baja del paseo de Gràcia y cuando al cruzar la calle de Casp giran la vista hacia el norte -ejercicio arriesgado, porque los coches vienen justo del otro lado, aunque suele haber muy pocos- ven a lo lejos los colores de la torre Agbar. Aún no figura en todas las guías turísticas, pero el pináculo de Glòries adquiere cada vez más fama. También porque, además de la Sagrada Família, hay pocos edificios de altura en Barcelona que llamen la atención del forastero. Y menos de noche, aunque valdría la pena fijarse un poco más en cualquier fachada del Eixample bien conservada e iluminada.

3 Así que ahí está, ese faro del arquitecto Jean Nouvel que al final se ha librado bastante de tener que vivir eternamente con apodos que surgían al principio, cuando estaba en fase de construcción, como el supositorio, el consolador o el obús. Torre Agbar, así se ha quedado, que es un buen logro de esa compañía que nos provee de agua del grifo. Un torre tan parecida, casi clavada, al edificio The Gerkin de Norman Foster en el barrio de negocios de Londres, que no solo lleva el apodo de consolador pero que además ha dado origen a numerosos vibradores con exactamente la misma forma a la venta en los sex shops londinenses. No sé si en las tiendas de aquí ya venden estos aparatos en forma de la Torre Agbar; sino, hoy mismo patentaría la idea.

Cada noche, la torre Agbar multiplica su atracción turística, y cada vez hay más visitantes de la ciudad que, al caer el sol, se desvían de las rutas turísticas más tópicas para retratar el juego de las 4.5000 luminarias independientes que, según se dijo en la inauguración, pueden crear juntas «hasta 16 millones de colores», algo que nunca he entendido muy bien porque colores hay muchos, pero no tantos. Unos colores que nunca han sido del gusto del artista francés Yann Kersalé, que hizo el diseño original para su amigo Nouvel y que cree que entre Aigües de Barcelona y el ayuntamiento le «robaron» su obra para convertirla en una torre demasiado estática en lugar de un videojuego con un baile de luces continuo y absorbente. Al final, el pináculo se ha quedado, la mayoría del tiempo, con los colores más clásicos y sobrios, un rojo y azul que los culés ya ven de azulgrana y que fabricó -no está mal recordarlo en estos tiempos de crisis- una empresa familiar barcelonesa, el Lightled de la familia Campoy que, en parte gracias a la fama de este edificio, ya está llevando sus luces led a medio mundo.

Fuente: Elperiodico.com

Editado por: Edificios en venta

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Archivo del blog

Nuestros blogs

Casas prefabricadas de hormigon - Ofertas pisos - Pisos baratos - Pisos con descuento - Pisos económicos - Pisos low cost - Pisos outlet - Pisos rebajados - Pisos embargados - Embargos de pisos - Pisos embargados por bancos - Outlet residencial - Promociones obra nueva - Pisos de obra nueva - Pisos de ocasion - Pisos segunda mano - Edificios en venta