Edificios en venta : Noticias generales : Alo largo de mi vida, casi cuarenta y ocho años, he visto como derribaban edificios notables que nos enlazaban con nuestro pasado. Siendo pequeño aún pude entrar en la Casa de los Trianes, antiguo caserón ubicado en la Calle del Puerto, que había pertenecido a un hermano de Diego Guzmán y Quesada, que fue adquirido en 1708 por el comerciante inglés Francisco Malbrank, que la cedió a su sobrino Antonio Butler en su testamento en 1714 y que éste vendió al comerciante ennoblecido Antonio Trianes en 1760, cuando éste era alcaide del Castillo de Huelva. Fue derribado tras haber sido durante años Comandancia de la Guardia Civil, perdiéndose para siempre su impresionante patio aclaustrado. Pude, también, ver aún la Casa de los Quintero, familia onubense descendiente de descubridores que, ennoblecida a principios del XVII, habitó la mansión hasta finales del XIX, cuando fue adquirida por la Diputación Pr ovincial y cedida como Palacio de la Audiencia hasta su derribo. Fui testigo, con 16 años, del derribo de la Casa de los Garrocho, familia onubense que contribuyó a la defensa de nuestro litoral contra los piratas berberiscos a lo largo de los siglos XVI y XVII, armando buques tripulados por vecinos de Huelva. Podría enumerar muchos más, podría establecer una larga lista de edificios notables; la Casa del Diablo, el Caserón de los White, la casa señorial del la Calle del Hospital, las casas de los González Valiente en la Calle Botica, etc. Todas ellas no unían a una Huelva remota, pero directamente relacionada con los actuales onubenses. Nuestros tatarabuelos vivieron y pasearon por calles que hoy se han perdido, habitaron casas derribadas por el afán de lucro de unos pocos ¿Y que nos queda? Pues bien poco, con la excepción de los edificios religiosos, sólo quedan en Huelva dos edificios del siglo XVII: el Palacio de los Duques de Medina Sidonia, que da nombre a la calle en la que está ubicado, y la llamada Casa de la Chanca, un edificio donde se subastaban y salaban los atunes capturados en la Almadraba de El Terrón, que era explotada por los Guzmanes, Condes de Niebla, Duques de Medina Sidonia y Señores de Huelva.
El Palacio, construido alrededor de 1654, ocupado en la actualidad por diferentes establecimientos comerciales, mantiene la misma estructura que cuando fue vendido por la casa nobiliaria a un particular. En su caballeriza, comprada por el Ayuntamiento en 1906, se edificó el Hotel París y el solar de los almacenes anexos, donde habitualmente se guardaban granos, sirvió para ampliar la Plaza de las Monjas, pero el Palacio en sentido estricto, milagrosamente, se ha conservado hasta nuestros días. La estructura del edificio actual es la misma que la que se recoge en un plano de 1740 conservado en el Archivo de Simancas, donde figura en la esquina trasera derecha un pequeño torreoncillo, ya desaparecido, pero que aún estaba en pie en 1920, como se puede ver en una foto aérea del centro de la ciudad tomada en dicho año. Dicho palacio, además de servir de residencia a la familia ducal en los periodos en los que se desplazaba a la villa de Huelva, muy frecuentes en el XVII y menos en el XVIII, sirvió de Casa Consistorial, dada la ruina de la original ubicada en la Plaza de San Pedro, hasta la construcción, a finales del XIX del, también desaparecido, Ayuntamiento de la Calle del Puerto. Fue, asimismo, primera sede de la Diputación Provincial, creada durante el Trienio Liberal (1821-1823) y renacida en 1835, y donde se firmó el acta constitutiva de la Provincia de Huelva. Fue sede, asimismo, del Gobierno Civil o Jefatura Política desde 1834. Tras su venta por el Marqués de Villafranca en 1882 a Manuel Urzais, del edificio,con 49 m. 58 cm. en la fachada a la Calle Palacio, 87 m. y 22 cm. por la Calle Alonso de Mora - que se extendía entonces hasta la actual Calle Méndez Núñez y antigua Calle del Hospital - ocupaba en sus tres volúmenes, como se ha dicho, un tercio de la actual Plaza de las Monjas. Fue cuartel de tropas francesas integradas en los "cien mil hijos de San Luis" y, en sus dependencias se celebraron, incluso, un as funciones reales en 1852 con motivo del nacimiento de la hija primogénita de Isabel II, organizadas por el Gobernador Alonso y Castillo, el salvador del Monasterio de La Rábida. Tras su venta, el Gobierno Civil continuó ocupando la planta alta, mientras que en sus bajos se instalaron diversos establecimientos comerciales, como la recordada Cervecería Viena, en la esquina con la Calle Alonso de Mora.
El otro edificio que nos ocupa y tratamos de defender, la "Casa de la Chanca", situada en el número 5 de la Calle Bocas, fue construido por los Guzmanes en la misma época que el anterior. Su curioso nombre evoca unos tiempos en los que Huelva era la más importante población pesquera de la costa atlántica andaluza. En su interior se salaban y subastaban los atunes capturados en la Almadraba de El Terrón, la primera de buche instalada en Andalucía y la más rentable de todas las que explotaba la Casa Ducal, en base al privilegio detentado desde el siglo XIV por los méritos que el fundador de la familia, Guzmán el Bueno, había obtenido al defender la plaza de Tarifa de los Benimerines. Su ubicación era idónea, dado que todas las manzanas del barrio de El Carmen, incluyendo la del solar del antiguo mercado, eran hasta finales del XIX una playa, donde varaban las embarcaciones que llegaban a través del estero de las Metas y, además, se encontraba muy cerca de la Placeta de los Mercaderes, a donde llegaban multitud de arrieros y comerciantes de la actual provincia y del sur de Extremadura en busca de salazones y productos de importación. Su arquitectura es típica de finales del XVII y principios del XVIII, recordando a los edificios que aún pueden verse en la fachada marítima de Ayamonte. Es más, en 1810 se produjo una escaramuza entre tropas españolas y francesas en la Huelva, refugiándose las primeras en este edificio antes de reembarcar con destino a Ayamonte, ante la superioridad de las tropas napoleónicas. Cuando se abolieron los privilegios ducales, en 1817, el Marqués de Villafranca continuó explotando dicha almadraba, pero ya a partir de 1840 el centro de producción de las salazones de atún se ubicaba en Isla Cristina, por lo que, perdido su uso tradicional, el edificio fue vendido en 1860 por el Marqués de Villafranca a Rafael Hernández. En la actualidad, el viejo edificio acoge a una multitud de establecimiento s comerciales de gran tradición., pero en el PERI de la zona del Mercado de El Carmen está prevista su demolición ¿No sería el edificio idóneo para albergar un futuro Museo del Mar? Evidentemente, parece que nuestro Ayuntamiento no lo ve así, sino que tiene previsto su derribo, quizás por ignorancia de su historia.
Nuestro pasado, nuestros orígenes, las historias que nuestras abuelas nos contaban, la Huelva de siempre, no debe desaparecer sin dejar rastro. Al menos debemos ser capaces de conservar lo poco que aún nos queda, lo poco que se ha salvado.
Por todo ello, creo que es necesario que la sociedad de Huelva, con o sin las instituciones detrás, solicite a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para ambos edificios, protegiéndolos y ennobleciéndolos para que las generaciones futuras puedan contemplar con orgullo algunos retazos de nuestra historia. Nuestros ancestros y nuestros descendientes lo demandan y lo merecen.
Fuente: Huelvainformacion.es
Editado por: Edificios en venta
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